La economía ecuatoriana crece en 2026, pero la recuperación todavía no llega por igual a los hogares. La inversión repunta y las reservas se fortalecen; al mismo tiempo, el empleo adecuado sigue siendo minoritario y las importaciones avanzan más rápido que las exportaciones.
El producto interno bruto (PIB) creció 2,1 % interanual en el primer trimestre de 2026, último resultado trimestral publicado por el Banco Central del Ecuador (BCE). El consumo de los hogares aumentó 3,9 % y la formación bruta de capital fijo —una medida de la inversión— subió 12,8 %. El impulso, por tanto, no provino únicamente del sector externo: también hubo mayor gasto e inversión dentro del país. Fuente: BCE.
En mayo de 2026, el desempleo nacional fue de 3,1 %, frente al 4,1 % de un año antes. Es una mejora, pero no cuenta toda la historia: solo 36,6 % de la población económicamente activa tenía empleo adecuado. El subempleo alcanzaba 18,3 % y otro 32,1 % se encontraba en empleo no pleno. En el área rural, el empleo adecuado llegaba apenas al 18,9 %. Muchas personas trabajan, pero no en condiciones de ingresos u horas suficientes. Estas son cifras de mayo, no una medición de septiembre. Fuente: ENEMDU del INEC.
La inflación anual fue de 1,39 % en julio de 2026 y los precios bajaron 0,09 % respecto de junio. La nueva Canasta Familiar Básica de Consumo costó USD 825,17. La inflación mide cuánto cambian los precios, no si los ingresos alcanzan para pagarlos: para un hogar con trabajo precario, incluso aumentos moderados pueden ser difíciles de absorber. Fuente: INEC.
Hay una precaución al interpretar la canasta: el INEC estrenó en julio una nueva base del índice de precios y reemplazó la antigua canasta familiar básica. El valor de la nueva canasta no es directamente comparable con los publicados antes de julio de 2026. Presentar esa diferencia como un alza o caída del costo de vida sería engañoso. Fuente: metodología del INEC.
En el primer semestre, las exportaciones de bienes alcanzaron USD 19.571 millones, un máximo histórico para ese período y un aumento interanual de 4 %. Sin embargo, las importaciones crecieron 18 % y el superávit comercial se redujo 44 %, hasta USD 2.339 millones. Ecuador sigue vendiendo al exterior más bienes de los que compra, pero la diferencia favorable es mucho menor que hace un año. Fuente: BCE.
No toda importación creciente es mala noticia: parte corresponde a materias primas y bienes de capital que pueden sostener la producción futura. La prueba será si esas compras se transforman en productividad y empleo. En el segundo trimestre, el valor de las exportaciones petroleras subió 36,9 % interanual por un precio promedio del crudo ecuatoriano 51,9 % mayor, aunque el volumen exportado cayó 9,8 %. El camarón mostró fortaleza, mientras que las ventas de cacao y elaborados retrocedieron 54,9 % tras la corrección de sus precios internacionales. Fuente: BCE.
Las reservas internacionales cerraron agosto en USD 12.067,5 millones, USD 721,9 millones más que al finalizar julio. En una economía dolarizada, ese colchón de activos externos líquidos ayuda a atender las operaciones del sistema y amortiguar tensiones de liquidez. Sin embargo, el BCE señala que entre las entradas del mes hubo desembolsos de endeudamiento externo: el aumento de reservas, por sí solo, no demuestra que todos los fundamentos económicos hayan mejorado. Fuente: BCE.
El Fondo Monetario Internacional proyectó en abril un crecimiento de 2,5 % para 2026 y destacó el retorno de Ecuador a los mercados internacionales de capital. También señaló la necesidad de corregir el desempeño fiscal inferior al previsto a finales de 2025 y sostener la consolidación de las cuentas públicas sin desplazar el gasto social prioritario y la inversión. Esa previsión es un escenario, no un crecimiento ya alcanzado. Fuente: FMI.
El balance no admite una etiqueta simple de bonanza o crisis. Ecuador exhibe crecimiento, baja inflación, exportaciones elevadas y mayores reservas. Al mismo tiempo, la calidad del empleo limita la transmisión de esos avances a los hogares; el superávit comercial se estrecha y parte del resultado petrolero depende de precios externos volátiles. La prueba para el resto de 2026 será convertir la inversión y la estabilidad en empleo adecuado y productividad sostenida.

